15 Mar 2014

Pedro García-Ramos es diseñador, pintor, museólogo y museógrafo. Un experto en la disciplina de la exposición que ha comisariado y dirigido una gran multitud de trabajos relacionados con el diseño industrial, gráfico y de espacios. Ha sido presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, de la Confederación Española de Asociaciones de Diseñadores y de la Asociación Española de Profesionales del Diseño. Miembro fundador de grupos como Nueva Generación, Núcleo Abierto, García-Ramos tiene una experiencia y un criterio que aportan un gran valor a los premios 2P! de la AAD, formando parte del jurado. En su opinión, la presencia social y las funciones de un artista plástico y un diseñador están definidas y diferenciadas.

Como museógrafo, ¿qué lugar ocupa hoy el diseño gráfico español como disciplina a exponer en sí misma?

No ocupa un lugar. Las exposiciones de diseño gráfico no se realizan con regularidad, salvo alguna exposición con carácter antológico y/o resumen del trabajo de algún diseñador o grupo. También han bajado de número y calidad las publicaciones de parecido tono. En cualquier caso es una disciplina que se muestra en sí misma, y los estudios antológicos, de épocas, estilos, etc.  exigen un trabajo crítico y documental , cierto distanciamiento temporal, sucesión de modas, y eso no se hace o se hace poco…
¿Cree que el diseñador gráfico suele pasar más desapercibido como autor que el artista plástico para el público?
pedro-garcia
El diseñador gráfico no tiene papel protagonista, no es su papel. La gráfica tiene una función para la que se crea y su valoración es la de su eficacia. El artista plástico no tiene ninguna atadura pues la misión de su obra es ser en sí misma. La significación social de unos y de otros, por lógica, es muy distinta.

¿Qué barrera cruza un diseño gráfico cuando se convierte en obra de arte?

El diseño gráfico no cruza nunca esa barrera, siempre será un diseño gráfico. Su valoración está dentro de la realidad de su momento histórico o en los posteriores, en lo que suponga de avance estético, valor de comunicación, universalidad, etc. Se podrá situar en el máximo escalón, pero será siempre lo que es, que es mucho. Los carteles de T-Lautrec, son carteles, y funcionan bien cuando así los consideramos. Los pinturas de T-Lautrec son pinturas y no funcionan como carteles, ni aunque les pongas letras. Esa disyuntiva arte-diseño es un camino que no lleva a ninguna parte y es un concepto el de diseñador-artista que se acaba en el siglo pasado. Lo fronterizo en el arte ha ido y va por otras fronteras más sutiles.
¿Otorgar premios como los de la AAD, ¿en qué medida dignifica la profesión?
Los premios no dignifican nada que no se haya realizado con dignidad. Son un reconocimiento a la labor profesional realizada con interés, honestidad y calidad. Y son más estimados en cuanto que los jurados sean conocedores de la disciplina. En este caso es un reconocimiento de profesionales a profesionales, situación que añade multitud de matices favorables al valor de los premios.

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